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Jartum, Sudán. La guerra civil que devasta a Sudán desde abril de 2023 amenaza con adquirir una dimensión regional. Autoridades sudanesas denunciaron nuevas incursiones de milicias etíopes en la disputada zona agrícola de Al-Fashaga, mientras continúan los enfrentamientos entre el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en varios frentes del país.
Según funcionarios locales, grupos armados procedentes de Etiopía ingresaron en áreas agrícolas cercanas a la frontera, intimidando a agricultores y aprovechando el vacío de seguridad generado por el traslado de tropas sudanesas hacia otros frentes de la guerra. La región de Al-Fashaga ha sido motivo de disputas territoriales entre ambos países durante décadas debido a su alta productividad agrícola.
La denuncia se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Jartum y Adís Abeba. En los últimos meses, el Ejército sudanés también ha acusado a Etiopía de permitir que drones utilizados por las RSF despegaran desde su territorio, acusaciones que el gobierno etíope ha rechazado categóricamente calificándolas de infundadas.
Un conflicto que trasciende las fronteras
La guerra en Sudán comenzó tras la ruptura entre el líder del Ejército, Abdel Fattah al-Burhan, y el comandante de las RSF, Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti), durante el proceso de transición hacia un gobierno civil.
Más de tres años después, el conflicto ha provocado una de las mayores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados internos y refugiados en países vecinos como Chad, Sudán del Sur, Egipto y Etiopía. Naciones Unidas advierte que amplias zonas del país enfrentan condiciones cercanas a la hambruna y un colapso casi total de los servicios básicos.
Al-Fashaga, un punto estratégico
Al-Fashaga es una fértil franja fronteriza cuya soberanía ha sido objeto de disputa durante décadas. Aunque acuerdos anteriores permitieron el cultivo por agricultores etíopes bajo administración sudanesa, el entendimiento colapsó tras el conflicto de Tigray y las tensiones militares entre ambos países.
La persistencia de incidentes en esta zona aumenta el riesgo de que la guerra sudanesa termine involucrando de manera más directa a actores regionales, complicando aún más cualquier intento de negociación para poner fin al conflicto.
Un escenario cada vez más complejo
Analistas consideran que la combinación de guerra civil, disputas fronterizas e intereses geopolíticos en torno al Cuerno de África convierte a Sudán en uno de los principales focos de inestabilidad del continente. La presencia de actores externos y las acusaciones cruzadas entre gobiernos vecinos incrementan el riesgo de una escalada regional con consecuencias para la seguridad, el comercio y la estabilidad política de África oriental.