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La situación tomó un nuevo giro cuando Lo que para 147 migrantes venezolanos representaba el inicio de un difícil regreso a su país terminó convirtiéndose en una tragedia de proporciones devastadoras.
En ese sentido, Horas después de ser deportados desde Estados Unidos, quedaron atrapados bajo los escombros del Hotel Santuario La Llanada, en el estado costero de La Guaira, cuando un poderoso terremoto sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio. La dramática historia fue revelada por el diario español , que reconstruyó las últimas horas de los deportados antes del desastre natural que dejó centenares de muertos y cuantiosos daños materiales en varias regiones venezolanas. El grupo había arribado ese mismo día al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, procedente de Texas, a bordo del denominado vuelo 1, como parte del programa de deportaciones implementado por las autoridades estadounidenses. Entre los pasajeros viajaban 120 hombres, 19 mujeres y siete niños, quienes, tras completar los procedimientos migratorios, fueron trasladados bajo custodia de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) al Hotel Santuario La Llanada, un centro utilizado por el Gobierno venezolano para alojar temporalmente a ciudadanos deportados mientras culminan los protocolos administrativos antes de regresar a sus lugares de origen. Sin embargo, pocas horas después de su llegada, el edificio fue alcanzado por la fuerza del terremoto que estremeció gran parte del territorio venezolano. La estructura colapsó parcialmente, dejando atrapados a decenas de personas bajo toneladas de concreto y escombros.
Las fuentes consultadas afirmó que en redes sociales comenzaron a multiplicarse los mensajes de angustia. Padres, esposas, hermanos e hijos preguntaban insistentemente por los ocupantes del vuelo, mientras solicitaban información oficial sobre su paradero y exigían conocer la lista de sobrevivientes. Algunos familiares relataron que alcanzaron a recibir llamadas telefónicas poco después del aterrizaje en Maiquetía.
Paralelamente, Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han divulgado un balance oficial detallado sobre el número de víctimas correspondientes al grupo de deportados ni han ofrecido una relación completa de sobrevivientes, situación que ha incrementado la desesperación entre los familiares. La tragedia pone de relieve la vulnerabilidad que enfrentan miles de migrantes que, tras ser obligados a abandonar los países donde buscaban mejores oportunidades, regresan a naciones afectadas por profundas crisis económicas, sociales y, en este caso, por una devastadora catástrofe natural. Para muchos de los pasajeros del vuelo 1, el retorno a Venezuela no significó el esperado reencuentro con sus familias, sino el inicio de una pesadilla marcada por el silencio, la incertidumbre y el dolor que hoy mantiene en vilo a decenas de hogares venezolanos dentro y fuera del país.
Esta redacción continuará informando sobre los avances del caso.