Por Abril Peña
Pekín / Tokio. Las tensiones entre China y Japón han vuelto a escalar en uno de los momentos más delicados para la seguridad asiática en décadas. Pekín acusó a Japón de avanzar hacia un proceso de “neomilitarismo”, mientras Tokio endurece su postura de defensa, incrementa el gasto militar y habla cada vez más abiertamente sobre el papel que jugaría ante una eventual crisis en Taiwán.
El deterioro del clima diplomático ocurre en medio de crecientes fricciones sobre seguridad regional, disputas marítimas y el temor a que el Indo-Pacífico se convierta en el principal escenario de confrontación entre potencias durante las próximas décadas.
El punto de mayor tensión gira alrededor de una pregunta que hace apenas unos años habría parecido impensable:
¿Qué haría Japón si China intentara tomar Taiwán por la fuerza?
Taiwán: el detonante del nuevo choque
La tensión se intensificó luego de declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, quien advirtió que ignorar una crisis en Taiwán podría poner en riesgo la propia seguridad de Japón y debilitar la alianza estratégica con Estados Unidos.
La postura japonesa representa un cambio político importante.
Durante décadas, Tokio evitó involucrarse públicamente en el tema Taiwán, manteniendo un equilibrio diplomático extremadamente cuidadoso con China.
Hoy el tono es distinto.
El gobierno japonés considera que un conflicto en Taiwán tendría consecuencias directas sobre rutas marítimas vitales para Japón, el suministro energético regional y la estabilidad económica asiática.
Además, Taiwán produce buena parte de los semiconductores avanzados del mundo, indispensables para teléfonos, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, sistemas militares y prácticamente toda la economía tecnológica moderna.
El mayor fortalecimiento militar japonés desde la Segunda Guerra Mundial
Uno de los elementos que más preocupa a Pekín es el giro militar japonés.
Tras décadas limitando su gasto de defensa a aproximadamente 1 % del PIB, Japón decidió elevarlo gradualmente hasta 2 % del PIB para 2027, lo que podría llevar su presupuesto de defensa cerca de 80 mil millones de dólares anuales, ubicándolo entre los más altos del planeta.
En términos prácticos, Japón pasó de alrededor de 5.4 billones de yenes en 2022 a aproximadamente 8.7 billones de yenes en 2025, con una meta cercana a 11 billones hacia 2027.
Pero el cambio no es solo financiero.
Tokio está invirtiendo en:
- misiles Tomahawk de largo alcance,
- sistemas avanzados de defensa antimisiles,
- drones,
- ciberseguridad,
- defensa espacial,
- y nuevas capacidades de contraataque preventivo.
Esto representa un cambio histórico para un país cuya Constitución pacifista limitó durante décadas cualquier capacidad militar considerada ofensiva.
¿Qué quiere decir China con “neomilitarismo”?
China sostiene que Japón está abandonando gradualmente el modelo pacifista que adoptó tras la Segunda Guerra Mundial.
Desde Pekín, el incremento militar japonés, el fortalecimiento de alianzas con Estados Unidos, Filipinas y Australia, así como las declaraciones sobre Taiwán, son vistas como señales de un país cada vez más dispuesto a asumir un papel militar regional más activo.
La crítica china también responde a cambios concretos impulsados por Tokio.
En los últimos años, Japón flexibilizó restricciones que antes limitaban:
- la asistencia militar a aliados,
- la exportación de armamento,
- y el uso de capacidades ofensivas de largo alcance.
Para China, todo esto rompe con décadas de contención estratégica japonesa.
Pero China también se rearma
La crítica de Pekín ocurre mientras el propio gobierno chino mantiene un crecimiento sostenido de su presupuesto militar.
China aumentó este año alrededor de 7.2 % su gasto en defensa, elevándolo oficialmente a unos 1.78 billones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 250 mil millones de dólares, aunque algunos centros de análisis internacionales estiman cifras reales considerablemente mayores.
Pekín ha fortalecido especialmente:
- expansión naval,
- misiles hipersónicos,
- inteligencia artificial militar,
- guerra cibernética,
- y capacidades de presión sobre Taiwán.
Hoy, China posee la marina más numerosa del mundo por cantidad de embarcaciones.
¿Estamos ante una nueva Guerra Fría asiática?
Cada vez más analistas consideran que Asia entra en una etapa de rivalidad estructural comparable —aunque distinta— a una nueva Guerra Fría.
No basada únicamente en ideologías, sino en:
- control tecnológico,
- rutas marítimas,
- cadenas de suministro,
- seguridad energética,
- poder militar,
- y liderazgo económico global.
La gran incógnita es si la tensión seguirá contenida en el plano diplomático… o si Taiwán podría convertirse en el punto de mayor riesgo geopolítico del planeta.