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Pekín, El Gobierno de China publicó este martes un documento oficial en el que rechaza las acusaciones de Estados Unidos y la Unión Europea de que su industria sufre un problema de “sobrecapacidad” que distorsiona el comercio internacional. Pekín sostiene que el crecimiento de su capacidad manufacturera responde a la innovación tecnológica, la competencia de mercado y el aumento de la productividad, y no a subsidios estatales desleales.
El documento, titulado “La posición de China sobre la llamada cuestión de la sobrecapacidad”, fue divulgado por el Ministerio de Comercio de China (MOFCOM) en un contexto de creciente tensión comercial con las principales economías occidentales y ante la posibilidad de nuevas medidas arancelarias contra productos chinos.
En el texto, las autoridades chinas afirman que algunos países han “politizado las cuestiones económicas y comerciales” al utilizar el argumento de la sobrecapacidad para justificar políticas proteccionistas destinadas a limitar la competitividad de las empresas chinas en los mercados internacionales. Asimismo, sostienen que la capacidad productiva debe evaluarse considerando el nivel de desarrollo de cada economía y la evolución de la demanda mundial, ya que se trata de un fenómeno dinámico propio de las economías de mercado.
La publicación responde a las críticas formuladas durante los últimos dos años por Estados Unidos, la Unión Europea y otros socios comerciales, quienes sostienen que el exceso de producción china —especialmente en sectores como vehículos eléctricos, baterías de litio, paneles solares, acero y otros bienes industriales— ha provocado una caída de precios a nivel internacional y una competencia que consideran desleal para sus industrias nacionales.
China rechaza esa interpretación y asegura que el rápido crecimiento de sus industrias estratégicas ha sido impulsado por la inversión en investigación y desarrollo, la innovación tecnológica, las economías de escala y la mejora continua de la eficiencia productiva, factores que, según Pekín, explican la competitividad de sus exportaciones.
El documento también advierte que el aumento del proteccionismo y de las barreras comerciales podría afectar la estabilidad de las cadenas globales de suministro y frenar la transición energética mundial, dado que China es actualmente uno de los principales proveedores de tecnologías vinculadas a la descarbonización, incluidos vehículos eléctricos, baterías y equipos para generación de energía renovable.
La publicación coincide con una nueva etapa de fricciones comerciales entre Pekín y Washington, mientras ambas potencias mantienen negociaciones sobre aranceles, acceso a mercados y restricciones tecnológicas. Paralelamente, la Unión Europea continúa revisando sus políticas comerciales respecto a las importaciones de productos industriales chinos, especialmente en sectores considerados estratégicos para su economía.
Con este documento, el Gobierno chino busca fijar oficialmente su posición sobre una de las principales disputas económicas que marcan actualmente las relaciones entre China y las economías occidentales y defender la legitimidad de su modelo de desarrollo industrial frente a las crecientes medidas comerciales adoptadas por sus principales socios.