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En el mercado petrolero, un alivio temporal se ha producido debido a la pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán, lo que ha llevado a una disminución en los precios del petróleo. Esta bajada se debe en parte a las expectativas de que ambos países puedan retomar el diálogo diplomático, lo que podría reducir la tensión en la región.
En la apertura de los mercados asiáticos, el precio del barril de Brent del mar del Norte experimentó una caída del 5.58%, llegando a los 91.38 dólares. Esta disminución se profundizó posteriormente, impulsada por el optimismo de los inversores sobre la posible reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La suspensión de los bombardeos sobre territorio iraní por parte de Estados Unidos, después de casi dos semanas de ofensivas, ha abierto la posibilidad de alcanzar un entendimiento que permita disminuir la confrontación en Oriente Medio. El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, ha afirmado que el presidente Donald Trump está dando un margen a las conversaciones con Teherán, aunque ha aclarado que el mandatario no ha descartado una nueva escalada si las negociaciones no avanzan.
La atención del mercado sigue centrada en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Aunque el tránsito marítimo sigue limitado debido a la tensión en la región, una tregua sostenida sería clave para normalizar el transporte de crudo y gas natural licuado.
Además, la amenaza de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, ha intensificado sus acciones contra embarcaciones e instalaciones relacionadas con Arabia Saudita, lo que ha reducido el tráfico en el mar Rojo y aumentado la preocupación por una posible interrupción de las exportaciones energéticas.
A pesar de la pausa militar, que redujo momentáneamente la presión sobre los precios, el mercado sigue expuesto a fuertes variaciones. La falta de un acuerdo definitivo, las restricciones en el estrecho de Ormuz y las acciones de los hutíes mantienen latente el riesgo de un nuevo aumento del petróleo.