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En un giro inesperado de los acontecimientos, el equipo de los Knicks de Nueva York logró una remontada épica en el cuarto partido de las Finales de la NBA, derrotando a los Spurs de San Antonio por 107-106 y poniendo un pie en la puerta del título.
Este espectacular regreso les permitió a los Knicks colocarse arriba 3-1 en la serie y acercarse a la conquista de su primer campeonato en más de cinco décadas, algo que no logran desde 1973, fecha en la que última vez se coronaron campeones.
La historia parecía tener un final diferente cuando los Spurs dominaban el partido con una ventaja de 27 puntos al descanso, pero los Knicks encontraron la forma de revertir la situación gracias a la inspiración de Jalen Brunson y OG Anunoby, quienes lideraron la ofensiva neoyorquina en la segunda mitad del encuentro.
Brunson, una de las figuras destacadas de los Knicks en la temporada, anotó 36 puntos y demostró una vez más su importancia para el equipo, mientras que Anunoby contribuyó con 33 puntos y realizó la jugada decisiva del partido, que selló la victoria para Nueva York.
Con solo 1.2 segundos restantes en el reloj, un intento de disparo de tres puntos de Brunson no encontró su destino, pero la rápida reacción de Anunoby permitió que el balón llegara al aro, desencadenando la euforia entre los aficionados presentes y confirmado la victoria de los Knicks en un partido que quedará grabado en la memoria.
Esta derrota pone a los Spurs en una situación comprometida, ya que deberán ganar los tres partidos restantes para mantener viva su aspiración al título, mientras que los Knicks tendrán la oportunidad de conquistar el campeonato en cualquiera de los próximos tres encuentros, poniendo fin a una sequía de más de 50 años sin títulos.
El quinto partido de la serie se perfila como crucial para ambos equipos, con los Knicks buscando coronar su temporada con un título histórico y los Spurs luchando por mantener sus esperanzas de campeonato vivas.